EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER
Baronesa Bertha Von Suttner
Dinamita, pluma y pacifismo

A finales del siglo XIX, Alfredo Nobel (Estocolmo, 1833-1896), inventor de la dinamita y de muchas otras cosas, industrial y acaudalado hombre de negocios, enfrentaba fuertes reatos de conciencia desde la invención del potente explosivo. Cuando lo creó, estaba seguro de que la dinamita contribuiría al progreso de la humanidad mediante la construcción de obras civiles y demás fines pacíficos. Imaginó que se abrirían caminos, se tenderían puentes, se abrirían represas que surtirían agua en épocas de sequía, etc. Empero, la realidad que pronto se vio fue muy distinta: su invento empezó a utilizarse con fines belicistas. Aquí y allá, se usaba para destruir, para atacar: todo lo contrario de lo que siempre deseó.
La vida había sido muy generosa con él, y por ello deseaba hacer algo – no sabía qué – para equilibrar la balanza de la historia. Algo que compensara, aunque fuera parcialmente, el daño del que él se sentía culpable.
Corría el año 1876, cuando Bertha Félicie Sophie Gräfin (quien después de su matrimonio se conocería como Baronesa Bertha von Suttner) fue contratada como secretaria del inventor. Fue un empleo de muy corta duración, pero lo suficiente para crear una amistad entre los dos que duró hasta la muerte del inventor.
Nacida en 1843 en Praga, Reino de Bohemia, entonces parte del Imperio Austriaco, siempre había profesado ideas pacifistas, lo que la llevó a ejercer una influencia magna en la vida de Nobel. Fue ella la ideóloga de la creación del premio Nobel de la Paz. Fue una mujer excepcional que dedicó su vida a trabajar en pro de un mundo sin guerra y sin violencia. La ética de su pacifismo se funda en la convicción de que la humanidad tiene la capacidad moral para comprender que la guerra es un flagelo que solo conduce a la destrucción, la desolación y la miseria.

Pero no solo fue fundadora y miembro de numerosas organizaciones pacifistas: también fue una escritora renombrada, con una pluma ágil y conmovedora, cuyos libros aún siguen siendo lectura obligada para quienes profesan ideas afines. Escribió numerosos libros y ensayos cortos, pero su obra más conocida es Abajo las Armas. Escrita originalmente en alemán, ha sido traducida a decenas de idiomas.
A la muerte de Alfredo Nobel, este legó la mayor parte de su fortuna a la creación de los premios Nobel de física, química, fisiología o medicina, literatura y… PAZ. Este último se otorga desde 1901 (con algunas interrupciones) a personas de cualquier parte del planeta que se destaquen por su encomiable labor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o la reducción de los ejércitos alzados en armas, y la promoción de acuerdos de paz.
No es de extrañar, entonces, que, en 1905, el galardón fuera otorgado, lógicamente, a quien fue su madre espiritual, eximia luchadora por la paz y la concordia entre los pueblos: la Baronesa Bertha von Suttner.
Hasta su muerte, acaecida en Viena, Imperio Austrohúngaro, en junio de 1914, fue una adalid de la libertad y de la paz planetaria. Infortunadamente, pocos meses después de su deceso estalló la primera guerra mundial. ¡Solo podemos imaginar cómo la habría afectado!
Por su vida y su obra, Herederos de Cervantes rinde hoy homenaje a esta mujer como pocas, que supo entender el verdadero propósito que trasciende egoísmos personales, y que siempre pone en primer lugar todo aquello que conduzca al bienestar de la humanidad.
MINUCIAS
No hay camino para la paz. La paz es el camino.
Mahatma Gandhi.
SABIDURÍA DE SANCHO PANZA
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
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Felicidades a todas las mujeres, sin ellas no seríamos nada
Dignísima fecha. Pero démosle a la mujer, en nuestros corazones, todos los días, el lugar que se merece. No solo hoy. Y recordemos con gratitud y admiracion a la baronesa Bertha von Suttner.
Así debe ser: pocos la conocen, pero fue un ser humano fuera de serie.
No sabía de la existencia de tan admirable mujer. No solo inspiró la creación del premio, sino que merecía con creces ser galardonada con él
Gracias por leernos.
Gracias queridisima Yilda. En este dia celebramos el don precioso que las mujeres son para el mundo.
Muy ciertas palabras.
La Academia debería hacer mención de esta mujer todos los años, durante la entrega de los premios Nobel de la Paz.
¡Claro que sí!
No conocía la existencia de esta mujer tan maravillosa, igual que me pasó con tantos temas que usted aborda. Le agradezco por dárnosla a conocer.
Agradezco mucho su comentario.
Hay seres que vienen al mundo para ser faros de luz. Uno de esos espíritus es la Baronesa Bertha von Suttner. Gracias.
¡Ella será por siempre un fro de luz!