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EL MISMÍSIMO MISMISMO

En años recientes se ha popularizado un hábito de redacción que, a falta de mejor nombre, decidí llamar “mismismo”. Consiste en el uso del adjetivo “mismo” y sus variantes (misma, mismos, mismas) para referirse a un antecedente. Para entenderlo con claridad, veamos primero cuándo es correcto.

1. Es correcto cuando se usa para dar énfasis, como en los siguientes casos:

a. Yo mismo le entregué el dinero, y lo conté delante de él.
b. Él médico mismo vino a darnos la fausta noticia.
c. Aquí mismo cayó el rayo.

En estos ejemplos, “mismo” cumple una función enfática. Es cierto que bien podríamos omitirlo, y decir:

a. Yo le entregué el dinero, y lo conté delante de él.
b. El médico vino a darnos la fausta noticia.
c. Aquí cayó el rayo.

Sin embargo, la omisión mengua el énfasis que cada una de las oraciones pone sobre “yo”, “el médico”, y “aquí”, respectivamente. Tanto con “mismo” como sin él, las oraciones son correctas, pero hay que tener en cuenta la diferencia entre uno y otro.

2. Es correcto cuando se emplea para comparar, como en los siguientes casos:

1. ¿Usted quiere hacerme creer que este vino y este otro son el mismo, y que lo único diferente es la botella?
Comparamos dos botellas de vino.

2. ¿Esa señora con la que acabamos de hablar es la misma que me presentaste esta mañana?
Comparamos la señora con la que acabamos de hablar, con la que me fue presentada por la mañana.

3. Para la cena de esta noche me pondré el mismo vestido que tengo ahora.
Comparamos el vestido que tengo puesto ahora, con el que me pondré esta noche.

4. No son la misma persona, sino dos hermanas gemelas.
Comparamos dos personas que parecen ser idénticas.

5. No se dejen engañar: es el mismo actor, pero ahora interpreta otro personaje.
Comparamos el actor y los personajes que interpreta.

En cambio, veamos este grupo de ejemplos, donde ocurre el ‘mismismo’:

1. Sobre el escritorio encontrará las llaves del mismo (‘mismo’ se refiere al escritorio’).
2. Fotografía del presidente de la compañía, en la que el mismo recibe una placa que le entregaron los empleados de la misma. (‘mismo’ se refiere al presidente de la compañía; ‘misma’ se refiere a la compañía).
3. Estos son los platos que aparecen en el menú, y los postres que acompañan a los mismos. (‘mismos’ se refiere a los platos del menú’).
4. Gire a la derecha hasta llegar al restaurante. Allí verá al portero del mismo. (‘mismo’ se refiere al restaurante).
5. Aquí le dejo la niña con instrucciones de cómo cambiarle el pañal a la misma (‘misma’ se refiere a la niña).

¿Qué tienen de común estas oraciones? Que “mismo” está empleado para referirse a un antecedente, uso que no solo suena afectado y postizo, sino que es incorrecto. Tal vez por ello mismo casi nunca se usa en el lenguaje hablado. No obstante, las posibles soluciones son sencillísimas y variadas, como veremos a continuación:

1.
Sobre el escritorio encontrará las llaves (se entiende que son las llaves del escritorio).
Las llaves del escritorio están sobre él.
Sobre el escritorio encontrará las llaves de éste.
Sobre el escritorio encontrará las llaves correspondientes.

2.
Fotografía del presidente de la compañía, en la que recibe una placa que le entregaron los empleados (es claro que son los empleados de la compañía; si no fuera así, se especificaría que los empleados de otra compañía son los que entregan la placa).
Fotografía del presidente de la compañía, en la que recibe una placa que le entregaron sus empleados.

3.
Estos son los platos que aparecen en el menú, con los postres que los acompañan.
Estos son los platos del menú, junto con sus postres.
En el menú se muestran los platos con sus postres.

4.
Gire a la derecha hasta llegar al restaurante, donde verá al portero (es claro que es el portero del restaurante).
Gire a la derecha, y siga hasta ver al portero del restaurante.

Para evitar el mismismo, existen numerosas posibilidades de decir “lo mismo” de otra manera. ¿Pero debemos evitar a rajatabla el uso de “mismo”? La respuesta es un rotundo “no”. Más bien, debemos aprender a usarlo correctamente y , para ello, debemos pensar si se está usando para dar énfasis, para comparar, o para referirse a un antecedente. Solo en este último caso, debe reemplazarse, eliminarse u organizar la oración de otra manera. Infortunadamente, no existe una fórmula mágica que pueda aplicarse en toda ocasión, por lo que debemos estudiar cada caso y ver cómo lo resolvemos.

He aquí estos ejercicios que lo ejercitarán en el arte de evitar el mismismo.

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