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EL VIRUS CORONA: LA PROMESA DE UNA NUEVA VIDA


El virus corona: la promesa de una nueva vida

Amigos:  a todos ustedes les deseo un aislamiento sano, productivo y creativo para que cuando salgamos del encierro aportemos un corazón enriquecido para la construcción de un mundo mejor. Esa puede ser la promesa escondida detrás del sufrimiento que nos aqueja en este momento sin precedentes en la historia. Que sus familias y seres más queridos solo se contagien de amor y de esperanza para que nunca más vuelva la humanidad a verse asolada por una circunstancia semejante.

Antes de entrar en materia, es bueno que pensemos en no dejarnos contagiar de los extranjerismos injustificados. Siempre llama poderosamente mi atención por qué tendemos a caer casi de rodillas ante los usos y costumbres de otros idiomas, fundamentalmente del inglés de los EE. UU.

El más grave de estos usos (aunque no es el único) en este momento, es la palabra “coronavirus”.  Piensan algunos que no es un extranjerismo por tratarse de la palabra castellana “corona”. Es cierto que el inglés se hizo un préstamo de nuestra lengua. En ese sentido es un extranjerismo en sentido contrario, pero de ese no me ocupo porque la razón de ser de esta columna es exclusivamente la defensa del castellano.

El presenta lleva el mundo del futuro

Sin embargo, recordemos lo que decíamos en el artículo Efecto pentimento: cuando el traductor deja ver la obra original. En el caso que tratamos hoy, no se trata de un pentimento semántico, puesto que tanto “corona”, como “virus” son palabras castizas del español. Lo que falla es la sintaxis (el ordenamiento de las palabras).

En español, los nombres de las cosas (incluidos los nombres de las enfermedades, gérmenes, virus, etc.) empiezan por el sustantivo común, y luego sí viene el nombre propio, adjetivo, expresión adjetivada o epónimo correspondiente. Veamos varios ejemplos:

CASO 1

1. Disfunción eréctil
2. Gripe aviar
3. Influenza española
4. Insuficiencia renal
5. Ojo vago
6. Pulmonía bilateral
7. Tos ferina[1]
8. Trastorno bipolar

En la lista anterior, un adjetivo califica a un sustantivo (“eréctil” califica a “disfunción”, “aviar” califica a “gripe”, “española” califica a “influenza”, etc.).

CASO 2

1. Enfermedad de Parkinson
2. Mal de Chagas
3. Síndrome[2] de Guillain-Barré

 

            1. A. Los ejemplos anteriores corresponden a sustantivos (“enfermedad”, “mal”, “síndrome”) seguidos de expresiones adjetivadas (“de Parkinson”, “de Chagas”, “de Guillain-Barré”). Son enfermedades cuyo nombre se deriva de su investigador o descubridor. Es decir, se trata de un epónimo [3].

           

          1. Pie de atleta

           

                      1. B. El caso que antecede también es el de una expresión adjetivada: “de atleta”. A diferencia del literal A. en este último caso no se trata de un epónimo.

                     

                    CASO 3

                    1. Hepatitis B
                    2. Virus Zika[4]

                     

                    Aquí vemos claramente que “B” es el nombre que se le da a este tipo de hepatitis, lo mismo que “Zika” es el nombre que se le da al virus. Estos dos casos son idénticos al del virus corona, y están correctamente empleados; es decir, van después de los sustantivos “hepatitis” y “virus”, ya que así es la sintaxis de nuestro idioma. Por tanto, lo recomendable es “virus corona”, no “corona virus” y, mucho menos “coronavirus”.

                    Sigamos con el tema de moda: siempre dispuestos a copiar indiscriminadamente cualquier cosa que nos llegue del país del Norte, ahora es común oír “viruses” para referirse al plural de “virus”. Recordemos que los sustantivos terminados en “s” son iguales en el singular y en el plural. Ejemplos: pinzas, dosis, análisis.

                    ***

                    Hago votos por que en estos días de soledad productiva meditemos también por recuperar nuestra identidad lingüística. Ojalá el encierro nos lleve a hablar y escribir como se debe, sin caer prosternados ante todo lo que nos llegue de afuera. Para contribuir a esta causa, preparé un vocabulario sobre el virus corona, que ojalá les sea útil. Como una de las cualidades que más debemos fomentar en esta profesión es la humildad, si alguno de mis lectores detecta algún error, por favor, hágamelo saber.

                    [1] También llamada “tosferina”.

                    [2] Síndrome: palabra esdrújula. Por tanto, debe siempre escribirse con acento ortográfico, y pronunciarse con el énfasis en la primera sílaba (“sín”).

                    [3]Dicho de una persona o de una cosa: Que tiene un nombre con el que se pasa a denominar un pueblo, una ciudad, una enfermedad (definición del DLE).

                    [4] También se le conoce como “virus de Zika”.

MINUCIAS

¿Sabías que nuestra lengua tiene aproximadamente 4.000 vocablos de origen árabe? Ello se debe a que los árabes invadieron España durante aproximadamente siete siglos. Del árabe nos vienen vocablos como estos:  almohada, alcabala, arroz, aceituna, ajedrez, azafrán, azúcar, zanahoria.

SABIDURÍA DE SANCHO PANZA

Cuidados ajenos matan al asno.

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