EL VOCATIVO: QUE DIOS NOS DÉ MUCHA VIDA NEGRA

Amigos: cuidado con lo que deseamos. Si se nos cumple el deseo de una vida negra, pocas serán las oportunidades de volver a oír el célebre bolero del compositor Rafael Hernández, que cantaba el inigualable Alfredo Sadel . Y todo por la falta de una coma.

Lo que en realidad expresa la canción es el deseo del compositor, de tener una larga vida en compañía de su amada, a quien llama cariñosamente “Negra”. La puntuación correcta es, entonces: Que Dios nos dé mucha vida, Negra.

El vocativo es la palabra o frase que empleamos para dirigirnos a la persona o cosa personificada a quien hablamos. En el caso del famoso bolero, el vocativo es “Negra”, pero igualmente hubiera podido ser el nombre de la amada (Margarita, Anastasia, Jacinta, etc.) o cualquier otro remoquete de esos que se dicen los enamorados: mi amor, cielito, pupuchurro, etc.

Si prestamos atención a la entonación que usamos en el habla cotidiana, veremos que el vocativo siempre está precedido de una pausa cuando está al final de la oración. Si se encuentra al principio de la oración, la pausa se hace después del vocativo; y cuando está en medio de la oración, hacemos una pausa antes y otra después del vocativo. Estas pausas son naturales. Las hacemos intuitivamente. Debemos conservar estas pausas al escribir, como veremos en la parte subrayada de los siguientes ejemplos:

1. Gracias por todo, mi amor.
2. Señora, de la calle la llaman.
3. Te quiero, Pecosa, pase lo que pase.

Omitir la coma ocasionaría lo siguiente:

1. “Gracias por todo mi amor” quiere decir que doy gracias por el amor que yo siento, en lugar de agradecer por todo a la persona a quien considero “mi amor”.
2. “Señora de la calle la llaman” equivaldría a decir que una mujer tiene mala reputación, pues la llaman “señora de la calle”. Peor aún sería usar esa misma expresión como vocativo, si pusiéramos la coma en otro sitio: “Señora de la calle, la llaman”.
3. “Te quiero pecosa aunque pase lo que pase”, indicaría que en lugar de expresar amor incondicional por mi amiga “Pecosa”, lo que deseo es que sea pecosa a cualquier precio.

En una oración puede haber más de un vocativo, como en el siguiente ejemplo. Los subrayaré por separado.

Cartagena, ciudad de mis recuerdos, bella perla caribe, cómo te extraño en mis días de exilio.

En este ejemplo, hay una coma después de cada uno de los vocativos, pues ésa es la pausa natural que hacemos oralmente. Al hablar a la ciudad de Cartagena, estamos personificándola.

Recuerden: se trata de “parar la oreja” para saber dónde van las comas del vocativo. Como de costumbre, si desean hacer ejercicios por su cuenta, diríjanse a: ejercicios del vocativo.

¡Nos vemos en la próxima, amigos!

EJERCICIOS DEL VOCATIVO

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