Select Page

EN EL DÍA DEL IDIOMA  

 

Lo dije antes, y lo vuelvo a decir, pero dejo en claro que es tan solo mi opinión: lo único bello que nos dejó España fue el idioma. Lo demás… que la historia dé su veredicto.  Como murieron (o fueron asesinadas) tantas lenguas indígenas, no tenemos manera de evaluar su musicalidad, su plasticidad, sus dimensiones poéticas u otras virtudes o defectos. Así, pues, deberíamos dedicarnos al florecimiento de lengua que nos tocó, que afortunadamente es bella.

Y digo “deberíamos”, porque no lo hacemos. Los hablantes caemos postrados ante todo lo que suene extranjero. Decimos que amamos mucho nuestro país, pero cualquier aviso minúsculo de “importado” en una tienda de barrio es suficiente motivo para darle lugar prominente en las estanterías y, por consiguiente, cobrarlo a mayor precio. El mensaje subliminal es muy claro: todo lo que no sea del país (de cualquiera de nuestros países latinoamericanos) es mejor que lo nacional.

Y esta importación se aplica también a las palabras: cambiamos a la bulla de los cocos su significado sin siquiera darnos cuenta. Cambiamos la sintaxis (el orden de las palabras) hasta el punto de que lo incorrecto nos parece “normal” , y luego alegamos que “así debe ser”. Voy a dar ejemplos de palabras que, al igual que un parásito asintomático entra en el cuerpo sin causar dolor alguno a su hospedante, se camufla en el río del idioma ante la presencia de poquísimos hablantes conscientes que notan su acción letal:

 

  1. CAPTURAR, CAPTURA DE PANTALLA, CAPTURAR LA ATENCIÓN, etc.

Pensemos qué es “capturar”. El DEL nos da cuatro  acepciones, de las cuales la más común ha sido tradicionalmente la primera: “apresar o hacer prisionero a alguien, especialmente a un delincuente”.  ¿Tiene sentido, entonces, “capturar una pantalla” o “capturar la atención”?  Dejo las acepciones 2 y 3 a discreción del lector para que su acertado juicio lo guíe en el momento de escoger la mejor opción. La acepción 4 definitivamente no tiene nada que ver.

Aunque al cabo de unos 10 años, el DEL cede sumisamente ante cualquier presión, lo que me propongo aquí no es ni rechazarlo ni aceptarlo sin ton ni son, sino invitar al lector a pensar un momento antes de elegir una palabra. Quizá sea mejor decir “captación de pantalla” o “captar la atención”, así como muchísimas otras expresiones similares.

 

  1. EL HOSPEADOR LE HA NEGADO EL ACCESO

Este, u otro mensaje similar, aparece en ciertas reuniones virtuales. Aunque la palabra “hospedador” es legítima, no olvidemos que este aviso es traducido del inglés, que reza más o menos así: “The host has not granted you access”. ¿Y qué es host? Anfitrión / anfitriona. En cambio, “hospedador” significa, según el DLE: 1. El que hospeda. 2. Dicho de un ser vivo: que proporciona un beneficio, como alimento o cobijo, a otro en una relación de comensalismo o parasitismo.

En este momento, ustedes podrán juzgar si tiene más sentido: “El anfitrión no le ha permitido el acceso” o “El hospedador no le ha permitido el acceso”.

  1. MARINES

Con tantas guerras que asolan nuestro planeta, cada vez oigo más adopciones injustificadas de palabras inglesas. Es frecuente oír en canales de televisión o de Youtube, la palabra marines, como si el español no pudiera expresar el mismo concepto: infantes de marina.  ¿Por qué decirlo en inglés?

 

  1. BOWL / BOL

Hasta el arte culinario se ve invadido sin ninguna razón por adopciones que, por mucho que se rice el rizo,  no tienen ninguna justificación. En lugar de decir bowl,  o, como han decidido decir algunos, bol, es enorme la cantidad de palabras que podemos usar para decir lo mismo en nuestra lengua. Veamos algunos ejemplos: taza, tazón, tacita, cazo, cazuela, vasija, cuenco, recipiente, jícara. ¿Se justifica, entonces, utilizar un extranjerismo?

 

  1. DRAGAR

Oigo varios anfitriones de canales de Youtube que dicen frases del siguiente tenor: “El ejército se vio “dragado” a una trampa mortal”. He aquí el ejemplo perfecto de la adopción de un cognado falso. Se nota a las claras que el periodista pensó que la palabra inglesa drag (arrastrar) es lo mismo que la palara castellana “dragar”, cuyo significado es, según el DLE: ahondar y limpiar con draga los puertos, los ríos, etc.

La similitud fonética entre las palabras de los dos idiomas lleva a pensar que significan lo mismo.

Puedo seguir y seguir con una lista que cada día se vuelve más larga, pero como es imposible abarcarlo todo, me detengo en este punto, no sin renovar la invitación a pensar antes de adoptar sin ton ni son palabras extranjeras cuyo uso se justifica solamente si el concepto no existe en nuestra lengua, cosa que sucede, sí, pero no muy a menudo.

 

 

MINUCIAS

El lenguaje forja la manera en que pensamos, y determina lo que podemos pensar.

Benjamin Lee.

SABIDURÍA DE SANCHO PANZA

Mientras se duerme, todos son iguales.

SUSCRÍBETE AL BLOG

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

0 Comments

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Follow by Email
Twitter
Visit Us
Follow Me
Pinterest
Pinterest
fb-share-icon
LinkedIn
Share